13.12.06

Retrato de un alma mexicana

“HABITAR EL TIEMPO”: RETRATO DE UN ALMA MEXICANA
Conocí a Angélica García Santa Olaya en la ciudad de Bento Goncalves, estado de Río Grande del Sur, en Brasil, durante un Congreso de Poesía donde se presentaban poetas y artistas de varias partes de América Latina.
Su gesto tierno, dulce, siempre con una sonrisa acogedora, me cautivó inmediatamente. Estaba allí una mujer en paz consigo misma y con el mundo, pensé.
Su poesía, por lo tanto, de sopetón, me pegó un susto... Distante de aquella figura aparentemente serena, su poesía no se amolda a adjetivos de tranquilidad. Hay en ella, una inquietud filosófica y política, inteligentemente perspicaz, sagaz, lúcida, que cuestiona todo el tiempo buscando respuestas para el mundo que la rodea. Hay en ella un torbellino de emociones, mezcla de sangre y flor, humor y dolor, romanticismo y suelo social.
Así, descubrí, a través de su poesía, que detrás de aquella criatura inefable habitaba otra mujer que no se dejaba fotografiar tan impunemente, pero que tenía que ser descubierta solamente a través de su poesía.
Había que intentar penetrar en su intimidad, quitar los velos de su sonrisa, desnudarla a través de su arte, tocarla en sus más recónditos escondrijos para abrazar en plenitud su alma de mujer fuerte y luchadora; marca común de las mujeres mexicanas. Angélica es, por encima de todo, alma de poesía mexicana.
Con mucho orgullo me hice su amigo a pesar de la distancia geográfica que el internet intenta disminuir un poco. Con mucha honra y extremadamente adulado de que ella haya elegido mi nombre, intento superar el escalofrío que su libro me despertó.
“Habitar el tiempo”, muestra una poeta en su perplejidad humanística. Angélica sabe que la poesía es una comunión con el otro, entiende que la poesía es eso: una religión -un religar- con el sentimiento de otro. Sólo así la poesía se concretiza, se hace posible en cuanto arte.
Sorprende la emoción lírica y estética de sus versos que no ostentan falsas erudiciones ni ciertas “invenciones” tan comunes en aquellos que vanidosamente piensan ser más de lo que son. Sus poemas fluyen naturalmente limpios y simples, procurando un nexo entre pasado y presente, buscando “habitar el tiempo” en lo que éste tiene de trascendente y eterno a través de pasajes reales y continuos figurativamente inscritos en dicotomías: vida-muerte, infancia-madurez, amor-pérdida, nostalgia-presencia, sangre-placer.
“Habitar el tiempo” se localiza en medio de estas paradojas de manera sorprendente, a través de una poesía contundente que a veces nos roza la piel como el agua de un río y otras nos corta como la hoja de un cuchillo. Otras tantas nos arroja sin piedad contra las rocas de su verdad. Sin embargo, la poeta intenta siempre -lo mismo en los versos más amargos y contundentes- construir un puente hacia la esperanza, porque cree aún en el ser humano.
Con emoción equilibrada por el ritmo, técnica y forma envolventes, utilizando los recursos estilísticos y de lenguaje de manera creativa, principalmente en el uso del espacio del poema en la página del libro, donde la palabra reposa libre de amarras, pronta para alzar el vuelo –recurso muy bien absorbido por los poetas visuales- como cuando las palabras vienen en convulsión. Como río caudaloso presto a inundar las márgenes, Angélica nos propone un trabajo rico en musicalidad, timbres diversos y bellas metáforas.
“Habitar el tiempo” es, en fin, un bello libro de poemas donde Angélica retrata una dulce y aguerrida alma mexicana. Su poesía atraviesa mares y océanos para desembocar y anclar aquí, en este corazón brasileño pero apuntando su flecha certera para el mundo.
Tanussi Cardoso Poeta y periodista Vice-Presidente del Sindicato de Escritores del Estado de Río de Janeiro Brasil Río de Janeiro, 21 de noviembre de 2004