18.5.10

José Ángel Leyva - poesía desde México

 

LÍNEAS

Entre dos puntos la línea divide un infinito
los límites de un cuerpo
                  de un volumen
el comienzo de la imagen
El pincel con fibras asombrosas
se desliza entre espectros de manos dibujantes
Durero Leonardo Doré Shitao Klee
Alambres nerviosos del silencio
Caligrafías de los sentidos y del sueño

Un lápiz desmadeja las formas informales
el presente amorfo de recuerdos del futuro
las rayas de la palma y de los dedos
en cuevas muros y peñascos

En las manos que escriben va la suerte
del grafito con su punta desgastada
Resistencias cuerdas filamentos espirales
encendidas por Ariadna en las cavernas
en la mirada medio humana de la bestia al descender a la rúbrica y al trazo
la línea es frontera y es principio
de quien escribe y dibuja sus fantasmas



*



José Ángel Leyva nació en Durango, México, en 1958. Co-director de la revista de poesía Alforja. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía "Olga Arias" con el libro Entresueños, en 1990, y en 1994 el segundo lugar en el certamen nacional de poesía convocado por la Universidad Veracruzana. En 1999 recibió el premio del XXIX Certamen Nacional de Periodismo, en el área de reportaje cultural, otorgado por el Club de Periodistas. Ha publicado los libros de poesía: Botellas de sed, 1988; Catulo en el Destierro, 1993; Entresueños, 1996 y El Espinazo del Diablo, 1998. Autor de otros libros como El admirable caso del médico curioso: Claude Bernard, 1991; El Naranjo en flor. Homenaje a los Revueltas, 1994; Lectura del mundo nuevo, 1996; El Politécnico, un joven de 60 años, 1996; Ediciones sin nombre, 1999; y la novela La noche del jabalí (Fábulas de lo efímero), 2002. Coordinó y forma parte de los libros Versoconverso (Poetas entrevistan a poetas mexicanos), 2000; Versos comunicantes I y II (Poetas entrevistan a poetas iberoamericanos), 2001; Taga el papalote (libro para niños), 2005; La sombra de lo que va a suceder, 2006. Es autor además de los textos de libros y catálogos de artistas plásticos, entre los que destacan: Leonel Maciel, Guillermo Ceniceros, Carlos Gutiérrez Angulo, Irene Arias, entre otros. Poemas suyos han sido traducidos a otros idiomas: portugués, rumano, búlgaro, inglés, griego.

Nos dice el autor: “La poesía es una revelación, la más honda y humana, la más íntima y universal, nos pone frente a la conciencia de la muerte con la lucidez de cada inspiración del aire. Una revelación gradual, constante, a través del cultivo de un lenguaje estético, cualquiera que sea su soporte, su medio de expresión. Hasta ahora, la palabra escrita alcanza mayores profundidades significativas en ese terreno, pero la poesía está en la esencia de las artes, en la sustancia inconforme de la vida. Desde niño advertí el valor de las palabras, su carga emocional, su fuerza, su energía, su capacidad transformadora y trasgresora, dominante. Pero la palabra hecha poesía era la más amada y la menos dócil, la más común y la menos accesible. Estaba en boca de todos y en boca de nadie, estaba en los libros y en la puerta de mi casa, en la montaña y en la piedra acariciada por el río. Poco a poco fui entendiendo su lugar en el tiempo, en el doblez de la nada, en el gesto de las cosas, en el dolor y en el gozo de la gente, en su tránsito por la memoria. Como en la infancia, estoy persuadido de que la poesía se hermana con el sueño, se desprende del deseo, se vuelve signo, señal, acto creador. Va más allá de quien la invoca, de quien la escribe, de quien la hace, de quien la aprehende: es libre. La persona que se dice poeta o artista no siempre está a la altura de las circunstancias, no siempre corresponde al valor de sus palabras o sus obras. Por eso la verdadera poesía vive, germina sobre la tumba de los muertos, dialoga con el tiempo. Si bien la poesía es una ofrenda, no es inocua, puede cambiar el mundo.”

Arte de Leo Lobos, mayo 2010.

3 Comments:

Blogger LABERINTO ALADO said...

Querido Leo,

Un gran gusto encontrar en tu espacio a este gran poeta mexicano en un poema que une no sólo el trazo en el peñasco y aquel que hiere el papel, sino la universal necesidad de mostrar esos fantasmas que a veces rondan nuestro paso. Lo que puede haber entre dos puntos es, efectivamente, infinito...

Saludos desde México,

Angélica Santa Olaya.

6:13 p. m.  
Blogger Antonio Arroyo Silva said...

Saludos, estimado Leo, he disfrutado con la lectura de este poema. Un poeta capaz de plasmar en su poesía toda esa hondura vital, es alguien que no quiere salvarse ni de la poesía ni de la vida.Como tiene que ser. Como decía Benedetti y como vivió y murió el gran Roque Dalton.
El infinito también puede estar en un punto y en ese punto pueden estar todos los seres humanos, estimada Angélica.

Un gran abrazo desde Canarias.

Antonio Arroyo Silva.

7:00 a. m.  
Anonymous lidia said...

tu blog es como bajar,de un tobogan de luz! precioso tu trabajo, y lospoetas elegidos para publicar, aun mejores, me encanta que comenten,en mi blog, como tu,de paso o no,mucho no importa, importa ese como que me mostrás con estos poemas!
muchísimas gracias!
un saludo,vecino
lidia-la escriba

6:09 p. m.  

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